La última producción de Netflix le imprime una intensidad sin precedentes a las competiciones de ajedrez. Esta miniserie es una visita obligada debido a la emocionante labor de Anya Taylor-Joy moviendo cada pieza del tablero, dejando un tendal de oponentes, sin decir una palabra.

En un austero orfanato en la década de 1950, en la tradición de historias como Jane Eyre y Harry Potter, la joven prodigio Beth Harmon (Anya Taylor-Joy) busca olvidar su tribulado mundo, inmersa en un tablero de ajedrez. Un conserje solitario, que pasa su tiempo libre jugando al ajedrez consigo mismo, toma a la curiosa Beth bajo su protección y le enseña los conceptos básicos del juego.

Durante los próximos años, Beth pasa de ganar torneos locales a ser aclamada como la principal rival de Estados Unidos contra los soviéticos. Instancia de la ficción inspirada por el enfrentamiento de Bobby Fischer y Boris Spassky en el apogeo de la Guerra Fría. A lo largo de los episodios el espectador conocerá las peores contrariedades de la joven ajedrecista, que desde su infancia arrastra una adicción que persiste durante toda su vida y carrera.


Bien vale mencionar que Beth está inspirada en Bobby Fischer, un prodigio del ajedrez que se convirtió en un maestro a la edad de 15 años. Sin embargo, sus días de gloria fueron algo cortos, debido a paranoias y problemas de salud mental, que rápidamente lo aislaron de la sociedad.

La serie de Netflix está basada en la novela de Walter Tevis que ha convertido a Beth Harmon en un reciente fenómeno de la cultura pop. Tevis nació en San Francisco en 1928 y aprendió a jugar al ajedrez a la edad de 7 años. Cuando tenía 9 le diagnosticaron un corazón reumático y corea de Sydenham, por lo que fue internado en un hogar de convalecientes durante un año. Mientras estuvo internado allí, sus padres lo abandonaron y se mudaron a Lexington, Kentucky. De modo que la vida del autor está reflejada en Beth Harmon, la protagonista de su más célebre novela.

Después de Morgan , Split y The Witch , Anya Taylor-Joy vuelve a demostrar que desborda talento y brilla a través de una actuación espectacular , llena de carisma, delicadeza e intensidad, para un personaje en constante evolución a lo largo de la miniserie. Al principio taciturna y retraída, madura rápidamente y se afirma ascendiendo en los rankings para convertirse en una jugadora de ajedrez de alto nivel. Del mismo modo, superando adversidades consigue afianzarse como mujer fuerte, independiente, impredecible y segura.

La construcción de Beth Harmon como mujer sacude los ideales de la sociedad de la época y el ego de los jugadores de ajedrez. En su viaje a través de un entorno dominado por los hombres, algunos de ellos intentarán apoyarla y acompañarla, como Harry Beltik, un benevolente campeón de Kentucky (un entrañable Harry Melling , que finalmente logra alejarse de su personaje de Dudley en Harry Potter ) o Benny Watts (Thomas Brodie-Sangster ), otro jugador tan talentoso como pretencioso.

La meticulosa dirección de Scott Frank (Out of Sight , Logan) durante los siete episodios, fusiona a ritmo intenso el pasado y el presente de la protagonista, con una impronta narrativa que sale victoriosa al tomar riesgos de principio a fin. Las escenas más emocionantes de The Queen’s Gambit, se desarrollan alrededor de un tablero de ajedrez. Estas magníficas batallas valen la pena contemplar, mucho más que cualquier enfrentamiento a gran escala en superproducción de temporada.

En tanto el guion de Allan Scott (en colaboración con el director Scott Frank) es por demás cautivante y los juegos, que pueden parecer aburridos, están contados de una manera muy original, permitiendo al espectador adentrarse en la fantasía visionaria de Beth Harmon: ciertamente no se trata de ver figuras del tablero moviéndose. Cada movimiento del juego tiene relevancia en la trama, sin alienar a su audiencia en el enfrentamiento de dos personajes, enzarzados en un duelo mental. Incluso en los partidos de mayor riesgo, el tablero de ajedrez ni siquiera se muestra. Esa es una decisión de dirección asombrosamente audaz.

Hoy más que nunca el formato de las series tiene mayor asidero en la cultura pop, en ocasiones más importante incluso que el cine, no es casualidad que el papel que marca la consagración definitiva de Anya Taylor-Joy llegue con una serie de streaming.

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