Wonder Woman 1984 es una película que dista de la potencia arrolladora de su predecesora,  aunque su  fórmula más ligera acaba sirviendo de escape  en un año tan tenso como 2020. Con las salas de cine todavía cerradas en buena parte del mundo, la película de Patty Jenkins se encuentra al alcance del público, en algunas partes del mundo,  mediante el streaming de HBO MAX.

Hay dos cosas que deberían haber sido el foco de Wonder Woman 1984: El desarrollo de  la princesa amazona en la pantalla y la nostalgia por la década del 80. De alguna manera, ninguno de estos puntos es explorado en todo su potencial. Aparte de la moda, hay muy poca influencia de la década del ochenta en la película. Acaso en WW84  se  haya tenido que afinar mucho el oído a la espera  de un solo ritmo de sintetizador en la banda de sonido, como  se prometía con tanta vehemencia al ritmo de Blue Monday de New Order  en el tráiler presentado hace un año atrás.

Gal Gadot siempre será el valor agregado de la saga, quien se ganó al público con su carisma y un aura cautivante. Una vez más la actriz israelí demuestra su capacidad para cargar sobre sus hombros a tan icónico personaje en condiciones no del todo favorables (recordemos la Justice League, 2017. Joss Whedon),  aportando una interpretación con el  mismo brillo y calidez  que el personaje despliega desde hace ocho décadas en las páginas y viñetas de DC Comics.

La secuela de Wonder Woman encuentra a Diana viviendo en Washington  y trabajando en el museo Smithsoniano en la década del ochenta. La princesa de las amazonas, aun sostiene  una fe inquebrantable en el bien de la humanidad, aunque ahora Diana  resulta un personaje  taciturno en su momento más solitario. En esta oportunidad, Gadot trae nuevos tonos a una superheroina que ya parecía darse por definida, presentando matices de una dolorosa sensación de vulnerabilidad y soledad entre tantas proezas y actos heroicos.

En Wonder Woman 1984, la princesa amazona se enfrenta  a nuevos adversarios: el empresario ávido de poder Maxwell Lord (Pedro Pascal) y la enemiga felina Barbara Minerva (Kristen Wiig), también conocida como Cheetah. Además de la misteriosa reaparición de Steve Trevor (Chris Pine), quien resucitó misteriosamente después de su muerte en 1918 durante los acontecimientos de Wonder Woman (2017).

Acaso la mayor falencia del guion sea la  manera en que se trunca el desarrollo de Diana, icono cultural de la emancipación femenina, quien en esta oportunidad demuestra que no puede estar completa, añorando el amor de Steve Trevor (Chris Pine). Es difícil entender cómo Patty Jenkins y Geoff Johns dieron curso a tal caracterización de la heroína, sesgada a padecer sin un hombre en su vida. Un mensaje en las antípodas de lo que se supone que la Mujer Maravilla encarna. Claro que Wonder Woman es un símbolo del amor, pero cuando hablamos de este amor, se supone que es universal, destinado a la humanidad y no se limita a una sola persona.

Sin lujos, el guión presenta a los dos antagonistas de la película de manera eficiente y sin prisas. La transformación de Barbara durante su arco narrativo desde la mujer insegura y amable hasta la bestia implacable, son méritos  de Wiig, que resalta humor, ferocidad y humanidad en estas dos facetas. En tanto Pedro Pascal se sumerge en un personaje por demás  excéntrico, entre la más enfática y febril  labor de  Nicolas Cage y  un pastiche de aspirante a Donald Trump, propio de villanos igualmente hiperbólicos de la década del ochenta.

Wonder Woman 1984 pinta una trama accidentada, pero no poco interesante. Más allá de algunos traspiés en el desarrollo argumental, es válido destacar en el guion una idea fascinante: el deseo desenfrenado de una sociedad narcisista e hiperconsumista, presentado mediante absurdas situaciones que escalan en la trama de la película para consolidarse en un tercer acto de atmosferas apocalípticas.

Pese a todo, la directora Patty  Jenkins a fin de cuentas consigue conectar con la esencia de su protagonista  y enaltecer su capacidad para inspirar a la gente, una cualidad siempre destacable en  personajes del panteón superheroico.
Wonder Woman 1984  demuestra que en ocasiones es muy difícil escribir un personaje que se presenta como perfecto desde el principio. De modo que se pretende fabricarle debilidades, con la misma trama que Superman II de Richard Donner : Lo único que quiere Diana en toda su vida inmortal es amar a un mortal, para lo cual tiene que renunciar a sus poderes mientras el mundo comienza a desmoronarse a su alrededor.

WW84 definitivamente toma un rumbo diferente al de la primera película, esto no es necesariamente algo malo. No obstante cumple con la premisa de un necesario y muy agradable entretenimiento, orientada por completo hacia el desmesurado  estilo de película de acción de los 80, con algunas representaciones maniqueas y poco fiables de la política internacional.

Desordenada, tomando algunas decisiones que no funcionan tan bien como seguramente fueron pensadas, WW84 no deja de ser una película sincera, que se brinda honesta, con el corazón abierto para bien o para mal, llevando  la historia (con algunos traspiés) a su esencia: La cualidad redentora de Wonder Woman, entendiendo al personaje como una superheroína que se esfuerza por inspirar lo mejor en quienes la rodean.

Wonder Woman 1984 (Wonder Woman 1984 | EE. UU., 2020)
Director: Patty Jenkins
Guión: Patty Jenkins, Geoff Johns, Dave Callaham
Elenco: Gal Gadot, Chris Pine, Kristen Wiig, Pedro Pascal, Robin Wright, Connie Nielsen, Lilly Aspell.
Plataforma: HBO MAX

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