Wonder Woman: Warbringer es la adaptación en formato de novela gráfica de la novela para jóvenes del mismo nombre, lanzada como parte de la línea DC Icons y escrita por Leigh Bardugo (autora de la trilogía Grisha). Warbringer cuenta con guión adaptado por Louise Simonson (Superman: Doomsday, Reign of the Supermen, New Mutants) y las ilustraciones de Kit Seaton (Norroway, The Forgetting Tree). Adelantándonos a su próximo lanzamiento en Argentina cortesía de Ovni Press, te traemos la reseña sin spoilers.

Warbringer es una reinvención más del origen de Wonder Woman. Diana, princesa de las Amazonas, es una joven que lucha con la desconfianza que siente de parte de las demás guerreras de Themyscira, quienes no la consideran una de ellas, y busca probar que merece su lugar entre ellas. Por accidente conoce a Alia, una adolescente que sin saberlo es víctima de una maldición apocalíptica que se puede rastrear hasta Helena de Troya. En ella, Diana ve una oportunidad de probar su valor y de paso, salvar al mundo.

La trama es desde el vamos muy YA (young adult), al estilo de Los Juegos del Hambre o Cazadores de Sombras. Unas adolescentes literalmente elegidas por los dioses -o en este caso, las diosas- que luchan con sus enormes poderes y habilidades mientras que balancean las dudas comunes de la adolescencia, cuestionando sus identidades, sus lugares en el mundo y sus potenciales sentimientos románticos. Aunque siendo justos el cómic no entra tanto en la subtrama romántica como otros del género, el romance está presente. Warbringer tiene una premisa interesante basada en mitología y relecturas de corte feminista de literatura clásica, planteando perspectivas modernas sobre los mitos de simpre. No es de ninguna manera una lectura que se recomiende a la ligera, pero sin dudas resulta atractiva para su audiencia pretendida.

El arte de Seaton resulta atractivo, pero la paleta deja mucho que desear.

La gran falla surge en la elección del color. El arte de Kit Seaton complementa muy bien a la novela y balancea la estética de los cómics modernos con el look clásico de Wonder Woman en los años 80, a la vez que le suma reminiscencias a ilustraciones tradicionales de mitología griega. Sin embargo, el color, realizado por Sara Woolley, toma una paleta muy sobria y casi monocromática que se siente desconectada con el «espíritu adolescente» de todo lo demás. Quizá alguna joven con mayor inclinación por lo artístico encuentre la elección interesante, pero a mi entender, le restó muchísimo al arte impecable de Seaton.

En resumen, Wonder Woman: Warbringer resulta un buen punto de incursión para adolescentes que busquen una lectura más familiar al tipo de literatura de la que suelen gustar. Sin dudas, editorial Ovni Press acierta al lanzar este título cuando nos acercamos a las fiestas y tantos padres, madres, tíos, y más van a salir a buscar nuevos títulos para sus bendiciones. En fin, es una lectura entretenida para su público, y quizá contribuya a inyectar a la industria con nuevas, más jóvenes consumidoras.

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